Machiguenga del Bajo Urubamba

Los machiguengas son un pueblo arawak, con una población aproximada de más de 10 000, que ocupa un territorio que incluye la cuenca del Alto y Bajo río Urubamba y las cabeceras del río Madre de Dios.

Los machiguengas del Bajo Urubamba han ido formando comunidades desde los años setenta, una modificación del patrón tradicional de asentamiento. El acceso principal al Bajo Urubamba es por río desde Atalaya y Sepahua (el centro administrativo más cercano río abajo) y desde Ivochote (el poblado más cercano río arriba y durante muchos años el final de la carretera de Cusco y Quillabamba). Las comunidades machiguengas del Alto y Bajo Urubamba están organizadas en dos federaciones representativas: el COMARU (Consejo Machiguenga del Río Urubamba) con cede en Quillabamba y la CECONAMA (Central de Comunidades Nativas Machiguengas) con cede en la comunidad de Nuevo Mundo.

La mayor parte del territorio machiguenga, tanto comunidades tituladas como la Reserva Comunal Machiguenga, en el Bajo Urubamba está ahora superpuesto por concesiones de hidrocarburos (lotes 56, 57, 58 y 88). El lote 88 (hasta ahora el único en producción) es la concesión de un consorcio encabezado por Pluspetrol que opera el Proyecto de gas de Camisea, el proyecto de extracción de gas natural más grande del Perú que comenzó a transportar gas a la costa en agosto de 2004. Incluye cuatro plataformas proyectadas (dos actualmente en funcionamiento), una planta de fraccionamiento en el medio del territorio machiguenga y un gasoducto que atraviesa muchas comunidades machiguengas del Alto y Bajo Urubamba.

El Proyecto Camisea afectó a los machiguengas desde el comienzo de la construcción de las instalaciones actuales en 2000 (y antes en las décadas del 80 y 90 cuando Shell hizo muchos trabajos exploratorios en la zona). Ha sido severamente criticado a nivel nacional e internacional por los bajos estándares de manejo social y ambiental de las empresas operadoras, la falta de una consulta efectiva de las comunidades afectadas, la falta de transparencia y la violación de derechos indígenas. Desde el comienzo del transporte de gas a mediados de 2004, los machiguengas han vivido los impactos de varios derrames del gasoducto mal construido que han contaminado los ríos matando los peces que son la principal fuente de proteínas de las comunidades y provocando enfermedades en los comuneros.